Industria Tradicional

La ciudad de la alfombra

El origen de la producción de la alfombra se remonta varios siglos atrás, los primeros escritos sobre la artesanía de esteras de esparto y junco en Crevillent, prolegómenos de la industria de la alfombra actual, datan de la época árabe del siglo XV. Siglos más tarde, llegarían los telares manuales y posteriormente, los mecánicos, que supusieron el gran auge de esta industria en la localidad alrededor de los años veinte.

Ya en los años 80 y 90, el 90% de las producción de alfombras nacional se concentraba en Crevillent y en la actualidad, la ciudad sigue siendo la cuna de la alfombra concentrando a las empresas líderes de la industria alfombrera en España.

El antes…

Fotos: Agustín

y el ahora…

Fotos: UNIFAM

Las Alfombras de Crevillent cuentan con una alta demanda en el mundo, todo esto gracias a la tradición que conservan en su proceso de fabricación. Además de que son piezas de alta calidad y belleza.

El certificado de calidad “Alfombras de Crevillent”

Crevillent tiene su propio sello de calidad para las alfombras, un distintivo que respalda la garantía de las alfombras que lo poseen, ya que pasan diferentes controles que estipulan los parámetros técnicos que deben cumplir. Existen tres tipos de etiquetas que distinguen las Alfombras de Crevillent en función del tipo de material en el que esté realizada la alfombra. El distintivo verde es el que corresponde a la lana, el rojo al acrílico y el azul al polipropileno.

Industria del esparto

Las primeras evidencias del empleo del esparto en esta localidad, constatadas a partir del registro arqueológico y que se remontan a la Prehistoria, pasando por la época ibera, romana e islámica, y son el precedente que ha perdurado prácticamente hasta nuestros días.

Las numerosas referencias documentales de que se tiene constancia de la manipulación de esta materia vegetal, para periodos más recientes -época medieval y moderna-, avalan la existencia de una actividad artesanal tradicional que fue forjando una particular identidad cultural de nuestras comarcas. Ello se refleja especialmente bien en el caso de nuestra localidad, que llegaría a ser conocida más allá del ámbito regional por la elaboración de este tipo de productos.

De este modo, llegado ya al siglo XX y mediante una incipiente mecanización, se produciría el paso de una actividad artesanal a la industrial, lo que vendría a ser el colofón a varios siglos de desarrollo de una tradición que forjó parte de esa personalidad socioeconómica de Crevillent.

La presencia del característico oficio de esterero, contribuiría a imprimir esa particular “idiosincrasia crevillentina”, y que aún hoy, desdibujada tras su desaparición hace menos de un siglo, deja cierto recuerdo colectivo, entre las generaciones de mediana edad, narrado de boca de sus mayores.

El recuerdo colectivo, narrado por nuestros mayores, acerca de cómo las personas ancianas, en plena posguerra, debían a malas penas como podían, trenzar esparto –guiteta o cordeta- y elaborar a diario tiras de pleita.

Rutas y Monográficos de las Grandes Fábricas

Crevillent te invita a descubrir su historia a través de la arqueología urbana y el turismo industrial.

La Fábrica Gran

El origen de la conocida como “fábrica gran” se remonta a principios del siglo XIX. Su andadura comenzó concretamente en 1823, año en que Manuel Mas Hurtado fundó la empresa bajo el nombre de “Hijo de Augusto Mas”.

  • Un hito de dimensiones extraordinarias: A lo largo de todo el siglo XIX, la empresa adquirió una relevancia colosal en el sector textil. Su éxito quedó refrendado no solo por su participación en múltiples exposiciones y la obtención de numerosas distinciones, sino también por un dato humano sin precedentes en la época: llegó a emplear a más de mil trabajadores.

  • La llegada de la mecanización: En 1903, la dirección pasó a manos del nieto del fundador, Augusto Mas Quesada. Bajo su responsabilidad, la firma vivió una profunda renovación de sus procesos productivos, marcada especialmente por la inclusión de los telares mecánicos.

  • Evolución familiar y empresarial: * En 1941, con la incorporación de sus hijos, la razón social se modificó a Augusto Mas e hijos, S.L.

    • Doce años más tarde, tras la retirada de Augusto Mas de la actividad industrial, Manuel Mas Mas asumió la responsabilidad y recuperó el nombre comercial de Hijo de Augusto Mas.

    • En 1971, al asociarse con Antonio J. Sánchez Soriano —la primera persona ajena a la familia en entrar en la sociedad—, se constituyó de forma definitiva la razón social Hijo de Augusto Mas, S.L.

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EXPOSITOR AUGUSTO MAS

Alfombras Antonio Pérez Adsuar

Fundada en 1923 por el matrimonio formado por Antonio Pérez Adsuar y su esposa Remedios Candela Molina, esta firma nació originalmente como un pequeño taller familiar de alfombras. Sin embargo, su crecimiento fue imparable.

  • El salto a la vanguardia: Gracias a una progresión fulgurante, en la década de los años 40 la firma ya se situaba a la cabeza en la producción nacional de alfombras y moquetas.

  • Una factoría autosuficiente: En el interior de la fábrica se controlaba absolutamente todo el proceso productivo. Las materias primas que entraban se sometían a las fases de cardado, tintado, preparado, confección y acabado, hasta llegar finalmente al almacenaje y la posterior distribución.

  • El gran hito nacional: Su éxito empresarial culminó en la década de 1960, periodo en el que se convirtió en la mayor empresa de alfombras de España, manteniendo su actividad comercial hasta su cierre definitivo en la década de los noventa.

Actualmente, se sigue fabricando a gran escala pero ha sido necesaria la reconversión del sector devido a la gran competividad de mercados emergentes. La mayoria de empresas han apostado por la alta calidad y trabajo a demanda.

Fotos: Archivo Municipal

Tiendas de Alfombras en Crevillent

Fuentes:
- UNITRAMA
- EspartAlacant
- Vicent Sempere Pastor
- UNIFAM
- Quaderns d’Antropologia, Etnografia i Història, Ajuntament de Crevillent. Crevillent, la Etnografía de un pueblo, 3 (2017). +info