José Maciá Abela
José Maciá Abela (Crevillent 1877-Orihuela, 1932) tuvo en su vida dos pasiones: su pueblo y su sacerdocio. Ambos constituyen la base temática fundamental de su obra.
Como sacerdote, todos los que le conocieron alaban su ascetismo, su vida exenta de vanaglorias, su humildad.
Hijo de padres humildes (de oficio esterero). Llevó una vida igualmente humilde sin pretender mayores cargos eclesiásticos. Su vida de cura de pueblo transcurre toda ella en un pequeño radio de acción entre Crevillent, Orihuela, Almoradí y Algorfa; sin que tengamos noticias de que viajase a otros lugares más alejados.
Como poeta, aunque utilizaba el seudónimo J. Montañés, todos los que se han acercado a su obra (Luis Almarcha, Francisco Mas) han sentido la necesidad de conocerle más en extensión y profundidad.
Porque, hasta ahora, no teníamos constancia más que de una edición de Poesías de J. Montañés, que contenía 47 poemas. No consta el año de edición, pero debió hacerse en vida del poeta. Y más recientemente, un conjunto de 47 poesías dedicadas íntegramente a la playa del Pinet, publicadas por la revista Harmonía (Junio 1987-1991) y recogidas posteriormente en una edición no venal.
En un fragmento del libro Poesías, explica por qué se hacía llamar Montañés. Dice así: “¿Por qué firmas “Montañés”?. “No por lo que tiene de apellido célebre, – respondía él- sino por lo de “montaña”; yo soy hombre de montaña, montañés de las sierras de mi pueblo, de aquellas cuevas celtíberas de mis paisanos; montañés como los labradores de Algueña donde fui cura; montañés como los labradores de Algorfa donde he dejado a mi padre; montañés del Seminario…; montañés de cara, de afición y de sangre…”.
Con este fragmento, podemos ver el amor de Maciá Abela por su tierra, por los lugares en los que vivió, su apego a las tierras cercanas a su municipio amado: Crevillent. Y esta poesía de su puño y letra, así lo corrobora.
Crevillent:
¡El pueblo de arabescas perspectivas!…
¡El que fijó su asiento
al pie de unos picacho que se yerguen
altivos hasta el cielo!…
¡El que tiene viñedos y arboledas
de tonos verdinegros
y palmeras que airosas cimbrean
al soplo de los vientos!…
¡El que cría naranjos y rosales
en sus frondosos huertos
donde dejan las brisas perfumadas
sus amorosos besos!…
y sonrosados sueños
cual sombra que en el aire se disipa,
Fotos: Archivo Municipal de Crevillent